jueves, 3 de mayo de 2012

Puente de Mayo: El Retorno 2

ERMITA DE MORILLO, VALLE DE OTAL Y TORONZUÉ (2.268 mts).

Segundo día de Pasión....

Día 2: Valle de Otal.

El lunes amaneció lloviendo y nevando, pero nevando bien. Unos copos como trozos de papel ¡qué maravilla!. La quitanieves nos decía que, por arriba, en el puerto, debía de estar cayendo bien.



Otro fantástico día en casa. 

No obstante, después de comer dejó de nevar y tampoco llovía, así que sin ningún convencimiento, cogimos el coche y nos fuimos a Bujaruelo. Quizás nos diese tiempo de dar una vuelta.

El parking del refugio de San Nicolás estaba casi vacío. .. con ese tiempo, como para esperar llenazo. Nos pusimos a caminar, paseando, sin mochila, sin agua, sin nada y sin pensarlo tomamos el camino del valle de Otal. El cielo estaba gris, nubes entrando por el final del valle....





Pero no llovía y, poco a poco íbamos tomando altura.




 Tanta altura que llegamos a la entrada del valle.


El cielo seguía cubierto y las nubes no nos dejaban ver el fondo de Otal. El sol se intuía detrás de la neblina.


Pero, cosas de la meteorología, de repente las nubes desaparecieron, salió el sol y todo el valle se iluminó. Y digo el valle porque mirando hacia atrás todo seguía igual de cubierto.



Y allí pasamos la tarde, toda la tarde, sin prisa.



A la vuelta ya se había despejado el cielo en todo el valle y el puerto de Bujaruelo lucía como se ve.


Todavía nos quedaba el martes y las previsiones eran buenas: "bonito día soleado" decían algunos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Puente de Mayo: El Retorno 1

ERMITA DE MORILLO, VALLE DE OTAL Y TORONZUÉ (2.268 mts)


Esta es la historia de un lluvioso puente de mayo que ofreció ventanas de buen tiempo y permitió el retorno de este cuarentón. ¡Qué ganas, por Dios!.

Día 1: Ermita de Morillo.

El sábado comenzó lloviendo y Mª José y yo montando muebles y arreglando el trastero. Las previsiones eran de desastre total, en lo meteorológico y en lo lúdico. Poco más que contar.

El domingo no pintaba mejor, pero dejó de llover y en lo que tarda uno en coger una chaqueta, estábamos enfilando la PR-HU 128, que nos llevaría hasta la Ermita de Morillo. O nos arriesgábamos a salir o era otro día en blanco.


Tomamos la subida a la Iglesia con buen ritmo y nos desviamos por la variante del Serratello que discurre entre pinos y bojes. Tal y como estaba el cielo, aunque esta subida tiene más pendiente, es más protegida.


Detrás de nosotros, la cascada del Sorrosal baja espectacular y nos acompañará toda la subida.




Mª José sube a buen ritmo. Es su primera salida desde la operación en los pies y va buscando la senda. Yo voy detrás, mirando la cascada una u otra vez.... ¡impresionante!



Y en una hora llegamos a la ermita.... y se pone a llover. ¡Ya la hemos liado!. Un par de fotos y para abajo con el chubasquero puesto..... el que lo lleve. Con la emoción de salir, me lo había dejado en casa.




Y puestos a mojarse, me recreo con las fotos, las prímulas, las muscaris, los eléboros...




Un par de horas en el monte respirando aire puro... ¡Un lujo! Nada me hacía pensar que aquello iba a mejorar.